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Los abuelos no son invisibles...

En la sociedad en general, lamentablemente, los mayores, ancianos o abuelos no son bien tratados, desde la familia, entorno o autoridades responsables de su bienestar.

Este es un cortometraje realizado por la experta animadora canadiense Laura Stewart, donde intenta reflejar los sentimientos de un abuelo.

El video pese a lo corto y sencillo que es, ha recibido varios premios e interpretaciones en diversos festivales, no encierra muchas acciones pero si muchos sentimientos, que se generan al verlo.

  "La historia es la de un abuelo que vive solo con su alma y se le aparece una especie de amigo imaginario o ilusión óptica con forma de masa, esa tipo plastilina, con la que juegan los niños.
Esa masa tiene el nombre de Blobby, puesto que con la masa lo escribe en la pared, desapareciendo luego.
    El abuelo hace su rutina, se levanta de la cama, cocina su desayuno, se sienta a la mesa, mientras está acompañado solo por Blobby, que de alguna manera se hace sentir que está, y al abuelo lo saca de su apatía acostumbrada. Pero cuando más a gusto se sentía con ese amigo imaginario, compartiendo cosas, explota en mil pedazos y desaparece.
    El abuelo entristecido, al darse cuenta de ello, lo recuerda formando la figura de la masa con el resto de su comida en el plato y así finaliza mirándolo cabizbajo.


 Video Blobby de Laura Stewart


No te olvides de los viejos
Las personas mayores muchas veces
se sienten invisibles para la familia

Yo creo que la historia demuestra lo solos que están o se sienten los abuelos...

Claro, ya no tienen agilidad mental ni corporal y por eso son molestos, o bien si dicen algo, es algo antiguo, y lo llaman a callar, y como empiezan a necesitar cuidados especiales dado a la edad que avanza sin piedad, muchos hijos, sobrinos, nietos, intentan encargar a otros, que se ocupen de ellos.

Tal vez porque están ocupados viviendo sus propias vidas, tal vez porque son pesados y repiten siempre lo mismo, tal vez porque es más fácil y más cómodo, sacárselos de encima...

Pero nunca hay que olvidarse, que esos viejos alguna vez fueron nuestros héroes siendo jóvenes, aquellos que nos protegían y defendían ante todo y todos en nuestra infancia y adolescencia, que trabajaban incansablemente para tener una hermosa casa con pileta para que los chicos la disfrutaran, que todo pasaba por cubrir las necesidades de los demás, quedando ellos para lo último.

Esos chicos, muchas veces, son los mismos que los dejan solos cuando ya no sirven, cuando ya estorban.

Nunca hay que olvidarse que gracias a esos viejos somos lo que somos.

Nunca hay que olvidarse que esos viejos un día ya no estarán más, y ahí si van a venir las lágrimas...

Los abuelos deberían ser eternos
Los abuelos deberían ser eternos

Yo no tuve el privilegio de disfrutar a mis abuelos por mucho tiempo, murieron cuando yo era pequeña.  Al que más recuerdo es a mi abuelo italiano, que me contaba cosas de la guerra de su tierra natal y de su club preferido Racing, apenas entendiendo de que me estaba hablando por mi corta edad, pero si de algo estoy convencida que yo no sería uno de esos que se olvidan de sus viejos, al contrario los amaría y ayudaría hasta que les llegue la hora de partir.

Cómo tratas a tus abuelos?
Lo que hoy das, es lo que has de encontrar mañana cuando envejezcas
Eso mismo hay que inculcarle a nuestros hijos desde chicos, que todos pasamos por las mismas etapas en la vida, infancia, adolescencia, adultez y vejez, que hay que enseñarles a ser buenas personas, consideradas hacia el otro, como nos gustaría que lo sean con uno mismo.


Reflejos Femeninos
reflejosfemeninos.blogspot.com
Fuente: catholic-link.com/ Laura Stewart

Les presento a una sobreviviente más...

A veces en la vida uno encuentra a otro que puede expresar tan fácilmente, quizás, lo que uno piensa en parte y no puede o no se atreve a decir...

En el mundo de internet, hay un sinfín de temas pululando que llaman mi atención, tal vez de a ratos, como algo pasajero, pero cada tanto me sorprendo, con algunas situaciones o hechos que me arrancan emociones desde muy adentro mío...

A través de una firma muy conocida de ropa para talles grandes, que tengo el agrado de haber compartido con mis seguidoras gorditas, llegué a ésta chica, llamada Ana.

Ana Reichenbach, tiene 33 años, es actriz, modelo plussize, docente en teatro (UNA), concibe el arte como un medio para accionar sobre el mundo, cuestionando los estereotipos instalados en nuestra sociedad, sobre la salud, la moda y la belleza.

Uno de los tantos pensamiento de Ana:

Si vos pensás que la sensualidad tiene un talle, 
ponele el que quieras...
Si vas a encorsetar mi deseo no te van a alcanzar ni las X ni las L.

A lo largo de su vida a pasado por mucho, una de las lamentables experiencias es el haber tenido cáncer, eso la llevó a escribir una carta, yo la llamo "carta catarsis", porque es como si un día no aguantó más y necesitó decir todo lo que dijo, de la manera que quiso...

Les presento a una sobreviviente más...



Acerca de un cáncer peludo.

ANA REICHENBACH·JUEVES, 3 DE MARZO DE 2016





De chiquita fui gorda.

De adolescente fui gorda.

De joven soy gorda.

Y no importa cuánto pese mi cuerpo, siempre seré gorda.

Desde ese lugar que rápidamente asumí y que va más allá de mi 

exceso de peso (porque ser gordx en esta sociedad, no es sólo 
ser gordx: es ser poco deseable, es ser olorosx, es ser torpe, 
es ser desalineadx), desde ese señalamiento que hemos padecido 
todos los que hemos sido alguna vez gordos, edifiqué una 
relación con mi cuerpo contradictoria, inestable, desequilibrada, intensa y de autoflagelo, de lucha y aceptación, de odio y amor profundo.

No creo que estos sentimientos sean privativos de las personas gordas pero si considero que en mí la gordura generó un camino 

de concientización difícil de evadir.

Ser gordo te hace pensar acerca del ESPACIO que ocupás, y te 

hace ver cómo a veces ese lugar te deja afuera. Esa distancia, 
el aislamiento, y muchas veces la soledad, habilitan el 
ejercicio de la reflexión.

Es por eso que:
-todas las veces que quedé fuera del jean que me gustaba: lloré

 y pensé.
-todas las veces que quedé fuera del equipo de cestoball del secundario: lloré y pensé.
-todas las veces que quedé fuera de una fiesta: lloré y pensé...
(podría enumerar mil situaciones, lugares, objetos, personas a 

las que no llegué por ser gorda).

Me costó más de veinte años articular el PENSAR con el ACTUAR.

Por mucho tiempo me pregunté si estaba loca, pero elegí ser 

actriz, enseñar teatro, cantar y bailar. Necesité habilitar mi cuerpo, habilitarlo, darle entidad, poder expresar algo a partir 
de él.
SENTIR.

El mote GORDX pesa y me pesa porque, como expresé, pesa todo lo 

que se edifica arriba del término.

¿Cuál es el pesar? 

Es el "a pesar"

EJEMPLOS:
a pesar de ser gorda, sos muy sexy
a pesar de ser gorda, sos deseable
a pesar de ser gorda, sos hermosa
a pesar de ser gorda, sos hábil
a pesar de ser gorda, sos ágil.

Para el común de la gente siempre fui:

linda pero gorda
buena pero gorda
armoniosa pero gorda
inteligente pero gorda
buena bailarina pero gorda
excelente alumna pero gorda
talentosa actriz pero gorda

PERO no culpo a nadie, ni a uds., ni a ellos, ni a mí...

El cuerpo está inhabilitado, el mío y el tuyo. El nuestro.

Hay una maquinaria nefasta asociada al consumo, a la salud, a 

la repetición de modelos que nos alejan de quienes somos, de 
nuestra particularidad y esencia. Nos desarticulan el sentir. 
Y somos seres escindidos, quebrados. 

No digo nada nuevo, pero necesito decir. 

Recién hace unos años me di cuenta de la violencia que había 

sufrido durante décadas.

En 2014 me recuperé finalmente de un Linfoma de Hodgkin (un 

tipo de cáncer) que me tuvo un año en una especie de retiro EGO. 

Experiencias así te vuelven mil veces sobre vos.

(Mucha gente me dice: no digas que tuviste cáncer, a ver si no 

te contratan en los laburos, a ver si no...

A pesar del cáncer, podría ser el título de otra nota.)

El cáncer no tiene nada de las campañas fucsias o violetas que intentan prevenirlo, ni de las imágenes conciliadoras que llaman

 a que luchemos contra él. Como la obesidad, el sobrepeso, la bulimia, la moda, la tele: el cáncer es un negocio.
Es un negocio violento, un negocio con los cuerpos, un 
silenciador de sentidos.
Podría describir mil prácticas tremendas y cientos de palabras 

y silencios cruentos que los médicos lanzaron sobre mí...Quizás algún día lo haga, ya veré.
Mientras me trataban con métodos que hoy, tres años después, 

no recomendaría ni a mi peor enemigo, me di cuenta de algo muy profundo: ninguna práctica me causaba dolor. Muchas me causaban miedo, pero ninguna dolor.
Mi cuerpo de alguna manera estaba preparado para resistir la violencia, para acatarla, para aceptarla calladamente en el 

rincón. La aguja gigante que me penetraba hasta el hueso no 
había podido ser más hiriente que algunas palabras que mi carne, 
mi piel y mi ser entero habían resistido a lo largo de los años.
Tanta agresión, tanta violencia, tanta.

Mi gordura me había dado algunas armas, pero el cáncer fue 

quien terminó de parir a la guerrera. Y la pelea no fue contra
 la enfermedad sino que fue una lucha interna. 

Y volví a llorar, mucho. Y me odié por haberle deseado tantas 

cosas feas a mi cuerpo grande y hermoso. Por no haberme dado 
cuenta de lo poderosa que era.

Entonces me amé. Me amé inflada, medicada, preocupada, llena de corticoides, agujereada, manipulada.

Me maquillé para cada sesión de quimioterapia, busqué la ropa 

que más me gustaba, caminé por los pasillos del hospital 
sintiéndome bella. Celebré la magnitud de mi vida y la sabiduría
 de mi cuerpo grande, rollizo, curvilíneo.

A mucha gente le jode que seas hermosa estando enferma. 

A mucha gente le jode que seas hermosa si sos distinta al patrón

 a seguir.

Entonces si estás enfermo debés sufrir...
Si sos flaca tenés que gustar...
Si sos gorda tenés que desaparecer...

Yo no soy un talle, ni una historia clínica.

No soy un objeto para ubicar dentro o fuera de este círculo.

No puedo encorsetarme en un término que no describe lo que soy 

si no lo que quieren que sea.

Mi cáncer no me hizo perder ni un pelo (pese a que me vaticinaron que de toda mi melena no iba a sobrevivir nada).

Mi cáncer no me hizo perder ni un kilo (pese a que me vaticinaron vómitos, asco, inapetencia).

Mi cáncer me hizo perder el miedo a ser yo misma.

Y aunque hoy se lo haya tenido que repetir varias veces a la 

figura que aparece en el espejo y aunque muchas veces aún me encuentre llorando y duelan más profundo las palabras, los 
insultos, las cargadas que las cicatrices de mi piel ajada, me celebro. 

Celebro mi cáncer peludo.

Celebro mi cuerpo relleno.





Reflejos Femeninos
A.M
Fuente: Ana Reichenbach

Reflexiones en familia: ¡ No te metas en mi vida !

Maravillosa reflexión, ideal para compartir en familia, para desmenuzar con todos los matices, las relaciones entre padres e hijos.

Muchos son padres de hijos adolescentes, y sufren de reacciones típicas de su edad, con ansiedades acumuladas en sus hormonas en crecimiento, mezcladas con los miedos a lo que viene sin conocer.

Muchos son los padres que se colman de paciencia, para entender, aconsejar y guiar como mejor les sale a sus amados hijos.

El paso por éstas etapas es duro, tanto para los papás como para los chicos, aunque en éstos últimos
no se note demasiado, ya que se creen con la verdad de la vida, casi diría con terquedad genuina, y sin escuchar cuando uno les dice, que ya comprenderán cuando maduren, cuando sean grandes, cuando sean padres...

Navegando en internet, encontré ésta bella reflexión que quiero compartir con ustedes, sobre los pensamientos de un sacerdote, sobre el tema.

Espero que les sirva si algún día tienen que sentarse a conversar con sus hijos...


“La paternidad no es un capricho o un accidente, es un don de Dios, que nace del Amor”




Reflexión sobre: ¡NO TE METAS EN MI VIDA!

Hoy que estoy profundizando mis estudios teológicos en la Familia; sus valores, sus principios, sus riquezas, sus conflictos, recordaba una ocasión en que escuché a un joven gritarle a su Padre:

¡¡NO TE METAS EN MI VIDA!!

Ésta frase caló hondamente en mí, tanto, que frecuentemente la recuerdo y comento en mis conferencias para padres e hijos.

¿Si en vez de sacerdote, hubiese optado por ser padre de familia, qué le respondería a mi hijo, si él me hiciera esa pregunta?

Esta podría ser una respuesta:

¡¡Hijo, un momento, no soy yo el que me meto en tu vida, tu te has metido en la mía!!

Hace muchos años, gracias al profundo amor que mamá y yo nos tenemos, Dios permitió que llegaras a nuestras vidas y ocuparas todo nuestro tiempo. Antes de que nacieras, mamá se encontraba mal, no podía comer, y además debía guardar reposo, así que yo, tuve que encargarme de las tareas de la casa, además de mi trabajo.
Los últimos meses, antes de que llegaras a este mundo, mamá no podía dormir y tampoco me dejaba dormir a mí.
Antes de nacer los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de nuestro salario se gastaba en ti, en el médico que atendía a mamá, en medicamentos y en comprarte lo mejor. Mamá quería comprarte todo lo que veía para bebes, las mejores prendas, y lo más lindo.

Y tu, me dices: ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Llegó el día en que naciste y compramos un recuerdo para regalar a todos aquellos que vinieran a conocerte.
Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras un reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras veces te sentías mal y llorabas todo el tiempo, sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo.

Y tu, me dices: ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Comenzaste a dar los primeros pasos y tuvimos que estar detrás de ti todo el tiempo, ya no podíamos sentarnos tranquilos a leer el periódico, a ver una película, ni podía ver el partido de mi equipo favorito, porque para cuando menos lo esperaba, te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras.

Y tu, me dices: ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Todavía recuerdo el primer día que fuiste a la escuela. Tuve que llamar al trabajo y decir que no podía ir, porque tuve que acompañarte al colegio y estar contigo. Tú no querías entrar, llorabas y me pedías que no me fuera, tuve que pedirle a la maestra que me dejara estar a tu lado, hasta que tomaras confianza.
A las pocas semanas ya no me pedías que no me fuera, y unos pocos días mas tarde, hasta te olvidabas de despedirte cuando bajabas del auto corriendo para encontrarte con tus amiguitos.

Y tu, me dices: ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Seguiste creciendo y nos pedías que te lleváramos al lugar en que te reunías con tus amigos, y que te dejáramos y te recogiéramos unas calles antes. Eras demasiado moderno y no se cuantas cosas más.
No querías llegar temprano a casa, te molestabas que te pusiéramos límites o reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos, sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos "desconocidos" para ti.

Y tu, me dices: ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Cada vez sé menos de ti, y lo que sé, es a través de los demás, ya no quieres hablar conmigo, dices que siempre te estoy regañando. Todo lo que yo hago está mal y te burlas de mí.
Y yo me pregunto, ¿Cómo con tantos defectos he podido darte todo lo que tienes?
Mamá se queda despierta y no me deja dormir preguntándome si has llegado a casa, diciéndome que es muy tarde y que tu celular está desconectado, que ya son las 3:00 de la mañana y no has llegado.
Solo cuando te oye entrar en casa y cerrar la puerta de tu habitación, podemos dormir.

Y tu, me dices: ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Te aburre hablar con personas como nosotros, que no entienden el mundo de hoy, por eso sólo me buscas cuando hay que pagar algo, necesitas dinero para la universidad, o para tu diversión.

Y tu, me dices: ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

¡¡Hijo, yo no me meto en tu vida… tu te has metido en la mía, y te aseguro que no me arrepiento de que lo hayas hecho y la hayas cambiado para siempre!!

Mientras esté vivo, me meteré en tu vida, para ayudarte, para formarte, para amarte y para hacer de ti una persona de bien.
Además si no lo hago yo, otros se meterán en tu vida y esa es una responsabilidad que me corresponde a mí.

¡¡ Sólo los padres que saben como meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de amar y ser amados!!



Reflejos Femeninos
A.M
Fuente: internet.vs

Blanco o Negro ¿Por qué no se respetan a los animales en el mundo?

El amor y respeto hacia los animales, es algo que nace de las buenas personas, todo lo contrario les pasa a aquellos seres humanos que hieren y destruyen a los animales, sea la razón que quieran argumentar para hacerlo.

Historias opuestas, unas feas, de matanzas y otras lindas, de libertad a los animales, son sólo algunas de las que se llegan a conocer gracias a las redes sociales del mundo entero.

El último caso que tomó estado público, fue la matanza del famoso león Cecil, de Zimbabue, en manos de un dentista estadounidense, cuyo nombre es Walter Palmer, en el Parque Nacional Hwange, o un poco más a las afueras de éste, porque parece que como no podía cazarlo por ley allí, lo atrajo hasta un lugar donde si podía hacerlo.

Éste personaje siniestro, previo pago de dólares 50.000, procedió a dar muerte al pobre león, que sólo estaba para deleitar a los turistas que llegaban al lugar para apreciar su atractivo porte.

El león de 13 años, no tuvo chances de nada, Palmer no sólo disfrutó matándolo, sino que lo decapitó, para llevarse la cabeza como trofeo, es algo que no se puede entender por más alma de cazador que tenga, dónde puede ver el disfrute en tamaña acción.
       
                                                           ^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^
Uno de los tantos casos atroces de maltrato a los animales, sucedió en España, donde un loco desquiciado, vaya uno a saber porque, amarró a su perro a orillas del mar en la isla Cristina en Huelva, sin agua ni comida, solo con el propósito, de que ni bien la marea suba, tapara al perro totalmente, cosa que sucedió y el pobre pichicho murió ahogado de la peor manera.

Cuando descubrieron al animal ya muerto, testigos dieron pistas sobre la persona que lo ató, lo buscaron y lo encontraron.  Un tribunal de Huelva, lo juzgó y condenó a 3 meses de prisión.

A pesar de ser poca la cantidad de meses, que sirva como puntapié inicial, para castigar a los asesino y maltratadores de animales.

                                                       ^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^
 Otra forma de disfrutar a los animales, otra historia, es la de éste elefantito pequeño, que se distrae en una ruta, por el vuelo de las golondrinas, que lo hacen cerca y por encima de él, jugando y dando vueltas hasta que vuelve junto a su manada.

No agrede a nadie, por qué hay que permitir o por qué tienen que ir un ser humano, inescrupuloso, a poner fin a su vida? no hay derecho.

Video del elefante que juega con las aves


Por qué no se respetan a los animales en el mundo?, por qué las leyes si existen en su país, no son respetadas, por qué no existen leyes más firmes ? para la penalización del maltrato o matanza hacia los animales.

Es hora de que se les preste atención a los organismos defensores de los animales, que saben sobre el tema, es hora de que la gente, salga en defensa de los pobres indefensos animales, cuando son testigos de los maltratos, es hora de que pongan tras las rejas a aquellos que son detenidos por maltratos y previo juicio, cumplan una condena.

Reflejos Femeninos
A.M
Fuente: youtube.com/ lanueva.com

Solita Silveyra, resurgir de las desgracias

Hace mucho tiempo que no leo una nota tan interesante, desde la confección de las preguntas hasta las distintas sensaciones que encierran las respuestas.

Una nota profunda, que le realizó el periodista José Eduardo Abadi, para la Revista Viva de Clarín, a la actriz Soledad Silveyra.

Los que conocemos a Soledad a través de sus trabajos, leímos por ahí, tramos de su pasada vida, pero acá se desnuda de una manera, que solo la sabiduría de los mayores, pueden hacerlo.

Sin vergüenza, sin rencores, sin lástima, solo aceptando la realidad como es es, como fue...

En la actualidad, le toca atravesar momentos incómodos con sus compañeras de trabajo, en Bailando por un Sueño, el tema es que está frente a dos personas mayores, (Casán y Guevara) que no miden sus formas, agreden y juegan un juego sucio, de denigrar a las personas.

La tildan de borracha, y Soledad, se lo toma con gracia, hubo un cambio de actitud, luego de recibir consejos de la reina madre Mirtha Legrand, quien al verla tan desprotegida, dijo que quería hablar con ella.

Me encantaría que Soledad, pudiera escribir un libro, con los zapatos de su vida, su forma de narrar, me gusta, y la experiencia que tuvo con sus malos tragos vividos y la forma de salir adelante, puede ser un ejemplo, para muchos que se pueden encontrar en situaciones similares, sin saber como proceder.

En la vida, no todo es nacer y morir, renacemos varias veces, cuando nos sentimos morir otras tantas...

Se puede resurgir de las tragedias...solo hay que encontrar el camino para lograrlo.


^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^
Entrevista de la Revista Viva - Clarín - 7/6/15
Artista:  Soledad Silveyra   Periodista: José Eduardo Abadi

¿Soledad Silveyra es tu nombre verdadero?
Sí. Me llamo Lía Soledad Silveyra.

¿Por qué te pusieron Soledad?
Por mi abuela. También se llamaba así. Yo me quise sacar el Lía por comodidad, para que fuera sólo Soledad Silveyra.
¿Y ser actriz de dónde proviene?
Fue por necesidad. Mi mamá se casó, mi viejo me abandonó. Yo tenía un año. Mi viejo era espléndido y muy buen mozo. Con mamá era muy complicado. Ella terminó suicidándose a los 50 años, después de millones de intentos. Fue una vida muy dura. Mi mamá se volvió a casar cuando yo tenía 8, con Carlos, y ahí mejoró un poco la condición económica. Yo iba a fiestas en el Alvear. Se murió Carlos y se cortó todo.
¿De qué trabajaba Carlos?
Era odontólogo. Tenía un hermano de ese matrimonio, Máximo, que después murió de VIH en 2002. Mis padres se separaron y se volvieron a casar cada uno por su lado. Nos quedamos en la ruina y se empezaron a vender candelabros, alfombras, platos. Venía Zelmar Gueñol a casa, el actor a quien le debo ser quien soy, y escuchaba que yo me encerraba en el baño y hacía una especie de Antígona porque lo enterraba a Máximo en el agua, lo sacaba y lo ponía. Hay una cosa con el entierro de mi hermano. Una cosa muy curiosa, sin haber leído nada de Antígona. Habré empezado a jugar a los 10 años. En ese tiempo, también la imitaba mucho a Pinky. La veía entrar en el edificio donde viví hasta los 18 años. Siempre me escondía por todos lados, era una chica de espiar por la cerradura. Tengo dos dedos diferentes, con un tajo, debido a que, a los 7, mi papá apareció en casa y estaba con mamá, no lo podía creer... Entonces me puse a mirar por la cerradura y me escucharon, abrieron la puerta y, al hacerlo, me arrancaron la yema del dedo. Era una niña muy Lewis Carroll (el autor de Alicia en el país de las maravillas). Supongo que eso tiene que ver con la falta de amor.
Pinky parece ser una referente.
Claro, lo era. Siempre espléndida, monísima y fina con sus capelinas, que yo ahora uso mucho también.
Lo anhelado estaba en esa figura.
Claro. Y un día me llamó Zelmar, cuando me escuchó en el baño, y me preguntó si quería actuar. Le dije que quería comer, que necesitaba ganar plata. Estaba en quinto o en sexto grado del colegio.
La necesidad apremiante de una nena de 12 años.
Debía poner plata en casa: era un desastre. Estábamos mi abuela, mi madre y yo. Con ellas me crié, y con mi primo Jorgito, que después se fue. No entraba un peso. Pensar que iba a Plaza Lavalle y leía los libros Susi y Vidas Ejemplares.
Dos mundos distintos.
Esas cosas por las que los intelectuales te dicen que sos una actriz popular y los actores populares te dicen que sos un intelectual. Estaba con mi Susi, bajaba con mis medias pompón, ponía un paño bordó y, ahí, mis revistas para vender. Tenía colecciones enteras y, con lo que vendía, compraba cosas para comer. Yo le decía a Zelmar que quería ganar plata, no ser actriz, y él me decía que tenía condiciones para subirme a un escenario. Me llevó a una prueba en Teleonce. Estrené con Rodolfo Salerno, María Aurelia Bisutti y Susana Rinaldi. Me llamó Nené Cascallar para hacer El amor tiene cara de mujer y empecé una carrera. Ya a los 15 filmé con Palito Ortega Un muchacho como yo Quiero llenarme de ti, con Sandro.
Que rápido el despegue.
Me fue muy bien. No paré de trabajar en 50 años. Desgraciadamente no hubo formación. Comencé más grande al darme cuenta de que hacían falta buenos textos para ser buena actriz. Ahí empecé a estudiar con distintos maestros.
¿Cómo te llevás con 'Bailando por un sueño'?
El año pasado, al principio, no la pasé muy bien. Después, gracias a esta capacidad de trabajo y a mi personalidad multifacética, pude salir adelante y terminé bien. Tenía ganas de volver al teatro este año, pero no encontré obra y los últimos tres meses de show con Bailando fueron estupendos. Así que voy a seguir buscando en teatro.
¿Es atractivo el trabajo  con Tinelli?
Traté de hacer que lo fuera para mí. No soy mediática y me cuesta mucho serlo, me hacen mucho daño los comentarios. Para un ser muy sensible no es fácil; te vas cargada, es un sonido fuerte. En los primeros cuatro meses, levanté hiperteroidismo. Mis hijos se asustaron y me acompañaron al endocrinólogo. Imaginá la cara del médico cuando me vio con los dos, uno de 43 y el otro de 41: ¡dos bestias! Me trataron y ahora estoy bien, aunque no del todo. Pasé un verano hermoso junto a mi sobrina, nos fuimos de vacaciones. Alquilé una casita cerca de mis nietas, que es el lujo mayor. Me cuesta mucho conectarme con el placer, soy muy dura conmigo.
¿Desde siempre?
Sí. Un detalle con lo del nombre Soledad: yo me encerraba en el cuarto para no escuchar gritos ni ver escenas violentas. Había mucha violencia en mi casa.
¿Cuántos años tenías cuando tu papá se fue?
Se separaron al año.
Son recuerdos muy difusos.
Sí, pero recuerdo cuando tenía 5, 6 y 7.
¿Pero quién era violento?
Mamá: ella era violenta con todos. Mezclaba alcohol y pastillas como Judy Garland. Los farmacéuticos de Tribunales le vendían sin receta y yo, con 6 años, iba a pelearme con ellos. Un día, Santiago Gómez Cou, otro gran actor, me vio chiquita y gritándole al farmacéutico. Me levantó, me puso en el mostrador y me recitó Una rosa blanca. Fue inolvidable, pero no calmaba mi bronca.
Una cuota de agresión terrible que luego se volvía contra ella.
Se cortaba las venas una vez al mes.
Comprendo el miedo y la angustia que sentirías de chica.
Pero vos viste que el hombre se acostumbra a todo. Me acuerdo de que un día, cuando tenía 8 años, mi abuela se enojó y se fue. Se me ocurrió ir al cuarto y vi un charco de sangre que salía de ahí. Se había cortado las venas otra vez. Yo usaba el Simulcop, que enseñaba a hacer un torniquete con un cinturón elástico, así que le hice dos torniquetes con el cinturón y me fui a la Cruz Azul,  sobre la calle Uruguay. Esa vez zafó. Hubo mucha violencia y mucha patada. Ella era bailarina y tenía unas piernas muy fuertes. Cuando se suicidó, se había ido al último pueblito de La Rioja. Mi hermano Máximo era homosexual y ella no lo podía aceptar. Se lo llevó para allá, estuvieron dos años y él se quiso volver. Hubo una escena en la que ella disparó, Máximo pegó un salto y cayó en una zanja.
¿Ella le disparó a Máximo?
Sí. O disparó al aire. No quise mirar la prueba balística porque me pareció demasiado, pero había un tiro a la altura de Máximo. Se ve que ahí dio vuelta el arma y se disparó. A los dos días yo ya estaba allá y le quise abrir la mortaja, pero la vi tan en paz...  con una carita que hacía tantos años que no la veía.
Que nunca viste.
Nunca la había visto bien. El único momento que tengo así de mamá, que me conmueve, es cuando había un perrito en una veterinaria de Montevideo y Marcelo T. de Alvear, yo pasaba y lo miraba. Un día se sacó el anillo y le dieron el perro: conseguía lo que quería.
Qué sensación de desamparo y de peligro debía generar tu madre.
Fuerte. Me acuerdo de haberla ido a buscar, con mi abuela, a la asistencia pública en la calle Suipacha. Era un horror.
Creciste en un espacio en el que debías defenderte como podías.
Sí. Y,  además, empezar a trabajar siendo tan chica y rodeada de lo mejor: Bárbara Mujica, Norma Aleandro, Alfredo Alcón y muchos más. Había mucho cuidado. Cuando me preguntan si un niño tiene que trabajar, me cuesta mucho decir que no porque me salvó la vida.
El trabajo te generó una pertenencia saludable.
Ahora me está pasando algo curioso: siento como que no tengo ni el ego ni el narcisismo de otras compañeras actrices que necesitan trabajar. Entonces me pregunto: “¿No será que ya tengo 50 años de laburo?”. Empecé por necesidad, la vocación se fue construyendo. Para mí, ser actriz era un espanto. Mis tías Silveyra, cuando empecé a trabajar, me pidieron que me sacara una letra del apellido, como que les daba vergüenza. Me negué. Pero si hay algo que me funcionó en la vida son las disculpas y entender a la gente. No soy rencorosa.
¿A tu papá lo volviste a ver?
Cuando yo tenía 15 años, una vez me fue a buscar al colegio. Yo estaba fumando en la esquina. Con mis amigas lo miramos como diciendo “¿qué hace acá?”  Ellas me decían que podía ser mi hermano mayor. Me ofreció un cigarrillo después de comer y le dije: “Qué fácil ser permisivo cuando no se ha criado a nadie”. Me molestó mucho. A mis 16 años, él tenía cáncer y la mujer no me dejaba verlo. Me avisaron amigos que estaba internado. Después sí pude  acompañarlo durante 16 días en la agonía. No sé si me vio.
Lo despediste. Fue importante.
Con mis hermanos Cecilia y Juan Eduardo, que tenían 6 y 3 años, nos hicimos un tajito como hermanos de sangre. No los vi más hasta que hace unos años apareció Juan Eduardo a la salida del teatro y, desde ahí, somos mejores amigos y pude recuperar a algunos de los Silveyra. Hoy, con mis tías –las que me pidieron que cambiara la letra de mi apellido– lo tomamos con mucho humor. Pudimos armar la familia con todo el amor.
¿Cómo no vas a elegir Soledad? La soledad que testimonió un abandono, pero podía protegerte del sufrimiento de las compañías peligrosas.
Sí, tuve una abuela extraordinaria. No sé qué hubiera sido sin ella. Me cuidaba como a la vida, pero siempre defendiendo a su hija, aunque no pudo ayudarla.
Te permitió ser quien sos.
Qué curioso que uno pueda amar tanto a alguien tan distinto. Mi abuela era radical. Mi bisabuelo combatió con Leandro Alem, en Plaza Lavalle. Ella tenía el sable guardado y en el ‘30, cuando subió Uriburu, salió a tirarlo a una alcantarilla. Cuando me lo contó, no lo podía creer. Me empecé a formar ideológicamente. ¡No entendía cómo había podido tirar ese sable! Era muy antiperonista. Yo nunca fui peronista aunque me hayan querido hacer.
Pensaba en la imagen que uno tiene de vos. Hay simultaneidades: uno guardó a la jovencita que eras, por un lado, y está la mujer adulta que uno ve, por el otro. Pero ninguna termina de correr a la otra...
Hay una niña muy fuerte adentro, creo que es por ser abuela. Es una bendición y es como un nuevo continente para mí.
En realidad fue una nena que salió a pelear a la vida y decidió no caer. Es alguien que ganó y pudo salir a flote y convertirse en la mujer que es hoy.
Y sí. Yo tenía un disco de pasta, de un lado estaba La Farolera y del otro Solita y sola, por eso yo soy Solita. La cancion dice: “Déjenla sola, solita y sola, que la quiero ver bailar, saltar y brincar”. Ese verso fue un mantra en mi vida. En medio de los gritos me ponía eso fuerte y salía preparada para la vida, porque tenía que saltar, brincar y andar por los aires.
A pelear...
A los 18 salí de esa casa y me casé con  (José María) Jaramillo. Pasé diez años maravillosos, lo amé profundamente y tuve dos hijos extraordinarios. Nunca nos divorciamos. Cada vez que alguien compraba algo íbamos los dos y firmábamos. Quería entregarles a mis hijos la confianza, es fundamental en la vida.
La confianza es lo que debés haber gritado y necesitado tanto tiempo.
Pobre diabla es el título que me puso Alberto Migré para el personaje de una chica que se convierte en una empresaria impresionante. A mí siempre me quedó eso. Ahora estoy tratando de romper un poco y disfrutar bien de lo que hice. Acabo de cumplir 63 años y estoy muy bien.
Dejaste de ser la protagonista del argumento en que te metió la vida y creaste tu propio argumento.
Sí, a los 15 años compré todos los muebles de la casa.
Distinto a la fantasía de la gente.
No tengo nada que me haya dejado un hombre, una herencia o algo así. Todo salió de mí.
Pero la imagen popular de Solita es como una nena paqueta que sale a la vida a jugar.
La malcríada.
Una mujer que, en realidad, salió a salvarse la vida. No sólo en términos de comida, sino a que no la borren del mapa. Es una lucha muy feroz.
Fue muy doloroso ver a mi madre así. Cuando ella se suicidó, tardé 15 años –hasta que murió mi abuela– en ir a buscarla al pueblito. Quedé muy enojada con el suicidio. Ahora, cuando me compré el departamento, me puse fotos de mis muertos, están todos en unos cuadritos divinos. Son los que me cuidan. Los tengo a todos en la entrada con sus mejores fotos y eso me hace muy bien. Después, en la mesa de luz, a la China Zorrilla y a mamá. La China fue muy importante en mi vida.
Encontraste figuras que pudieron ocupar esas funciones que faltaban.
Encontré gente maravillosa, además en el sentido cultural y educacional. Nunca fui una niña bien educada, todo lo tuve que hacer sola. Me cuesta el inglés. Mi hijo me hizo prometer que, después de este segundo año con Marcelo Tinelli, me voy a ir a Londres para invertir en mí, olvidarme de todo y que vuelva con el inglés. Me da mucha satisfacción cuando escucho a mi nieta Inés, de 7 años, y habla inglés muy bien. ¡Me da clases!
Los caminos de ida que no pudiste hacer antes y sí ahora. Se me ocurrió que una madre bailarina...
Pero mi abuela no la dejó ejercer...
Una madre que quiso ser la bailarina que no fue. Y a vos te toca ser jurado de un programa donde hay gente que quiere ser bailarín, sin serlo.
Pensar que mi madre lo era...
Sí. Ahí estás vos juzgando a una bailarina: “¿Qué hago con ese juicio? ¿La consagro, la liquido o qué?”
Es una enorme responsabilidad, tenés razón. No lo había pensado antes.
Es distinto lo que transmitís a nivel personal que en la televisión.
La gente me dice que soy mejor en persona, que ahí transmito eso que soy. Me lo dicen mucho.
Hay una densidad cuando hablás y decís, hay una fuerza que aparece más que en la pantalla.
Puede ser, creo que tiene que ver con el producto que uno hace.
Frente a tus hijos debe estar la preocupación sobre qué madre sos.
Lo tengo clarísimo.
¿Viviste con Hernán Lombardi?
Viví con él. Siempre fuimos muy amigos, siempre nos quisimos. El es diez años menor que yo. Quería tener un hijo y lo dejé seguir. Otro hombre significativo en mi vida fue Miguel Angel Solá.
¿Fue una relación prolongada?
Fueron tres años maravillosos. Anoche me besó las manos porque pensé que estaba enojado y que no me quería más. Vino para hacer una novela. Fue muy importante para mis hijos. Con David Viñas estuvimos seis años y fue un muy buen curso de historia argentina.
¿En este momento estás en pareja?
No, y estoy bien. Si viene, viene, pero no necesito tener un hombre al lado para estar bien.
El abuelazgo es central para vos.
Me mata ver la familia y que esté unida, ver a mis nietas contenidas. Ver a mis nueras que arman los desayunos con mucho amor. Me hace muy feliz.
Tenés mucho que ver. Los ayudaste para que eligieran.
Es muy lindo. Hicimos un viaje maravilloso, nos gustan las mismas cosas. Una tiene una parte artística muy fuerte y la otra es filósofa.
Ese abuelazgo te fusionó con la abuela maravillosa que tuviste. Se nota que vivís una sensación de mucha alegría al poder ser una abuela que se comporta con tus nietos como lo hacía tu abuela con vos.
Me cambió la vida. Es maravilloso. Mis nietas tienen dos abuelas distintas; una tana, cocinera y trabajadora, y la otra, la payasa. Es muy lindo.
Veo que tenés ganas de crear algo desde un lugar no sólo actoral, sino desde otro espacio.
Hoy la sociedad reclama algo más, quiero algo que me renueve. Se puede hacer algo con un grupo de gente y sería bueno hacer prueba en cable o en un canal abierto para que todos puedan ver.
Qué notable es tu ejercicio de dar.
Me gusta. Me hice amiga del párroco de la iglesia de la calle Montevideo. Nunca pensé que iba a hablar tanto con un cura. El me dice que me gusta ayudar y dar. Le digo que soy una buena cristiana. No me puedo apegar a la Iglesia, pero tengo la formación del cristianismo. Me marcó mucho de chica el sentido del prójimo.
Sabés reparar y, cuando lo hacés, te hace mucho bien a vos.
El otro día fui a visitar a mi sobrino a Tres Arroyos. Me subís a un micro a recorrer el país y soy la mujer más feliz. Me encanta ir a los teatros y andar en bicicleta, tomar mate con la gente.
Escucho una mujer que tiene ganas de que nazcan cosas. Arriesgá, no hay peligro. ¿Escribiste algún libro?
No, me llamó una vez la editorial Planeta. Trabajé este verano escribiendo mucho sobre mí, pero no me gusta hablar mucho de mí. Tenía ganas de hacer una historia sobre los zapatos de mi vida: mis primeros escarpines, los de baile de mi mamá, los zapatos militares, mis primeros tacos altos. Cómo cambio de personaje según cómo cambio de taco. De alguna manera, contar la historia argentina a través de los zapatos y cómo caminé la vida. Tengo muchas ganas.
Es invitar a que te acompañen a través de tu camino.
Puede quedar algo mágico.
Jugá y probá.
Te voy a hacer caso.
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Reflejos Femeninos
A.M
Fuente: clarin.com / Revista Viva

La vida de una mujer en pocos minutos

Curiosidades que hacen algunos con un poco de talento...

Que digo un poco, mucho talento, es maravilloso, ver los rasgos de éste bebé y en que se convierte, imaginen saber como seremos desde que nacemos.

Es ponerle imágenes a las distintas etapas de una vida, en éste caso es una hermosa beba.

Un aplauso al creador de ésta obra de arte.


Video de un espectáculo de pintura en vivo - la vida de la mujer




Reflejos Femeninos
A.M
Fuente: youtube.com

Bailando según los años con gifs animados

QUE LINDO ES BAILAR!!!!! A medida que pasa el tiempo, bailamos de distintas maneras...
Reflexiones cortas de que nos pasa, según van pasando los años.




Cuando somos chicos, todo lo vemos desde abajo, uno no tiene idea de que pasa por allá arriba, en el mundo de los adultos.








Cuando somos jóvenes, tenemos mayor velocidad y todas las pilas para divertirnos.
Y bailar toda la noche !!!










Cuando estamos en la etapa juvenil, estamos románticos, un buen lento es lo que queremos para estar cerca de nuestra chica o chico.







Cuando nos llega la hora de formar una familia, viene el casamiento y los casamientos de nuestros amigos, y aprovechamos a bailar y divertirnos, sin faltar el clásico vals.






Cuando somos más grandes, muchas ganas de bailar no tenemos, después de ocuparnos de la casa, los chicos, el auto, la ropa, el pelo, quedamos sin pilas para bailar.  A menos que pongamos mucha fuerza de voluntad y arremetamos como si fuera el último día de nuestras vidas...





Cuando somos mayores, estamos tan viejitos que no podemos llevar el ritmo, pero que lindo se siente estar entre tantas parejas divirtiendose, es como volver a ser chicos...






Y como dije en el comienzo, que lindo que es bailar, sabían que cuando lo hacemos, nuestro cuerpo produce una hormona, que es llamada la hormona de la felicidad, porque ayuda a ponernos de buen humor, y hace que nos sintamos de maravillas mientras bailamos.
Entonces gente linda, agarren al novio, pareja, marido o al gato, y háganlos bailar.


Reflejos Femeninos
A.M
Fuente: Soloimagen.net

REFLEXIONES / FRASES- Guerra



Reflexiones, sobre como habría que sobrellevar la lucha en las adversidades de la vida. Es cuando más necesitamos tener en claro, que debemos dejar todo para lograr triunfar.






QUE OPINAS...?


Reflejos Femeninos
A.M.

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