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La historia es muy triste, me imagino en la piel de esa madre, solo por un minuto, y se me hace un nudo en el estómago, comprendo todo, pero no asimilo nada, puesto que es tal mi rechazo, que me generan sentimientos desagradables.

Amy, la mamá de Cheyenne Rae Owensby, una beba de 8 meses, quiso contar su historia de vida, junto a su hijita, para que otros no pasen por lo mismo, para que tengan prevención de con quien dejan a sus hijos. Sabemos que cuando los padres trabajan, los niños tienen que quedar a cargo de alguien, niñera, abuela, vecina, para que los cuiden y se ocupen  de su bienestar.

Ésta madre, separada, tenía que dejar a su hija al cuidado de su padre, por tener el derecho de tenerla cada dos fines de semana, se supone que es alguien de confianza, que la cuidará bien.

Pero no pasa una hora u hora y pico, que la madre debe concurrir con urgencia al hospital.


Los médicos le explican que han tenido que trasladar a la pequeña en helicóptero, por la gravedad del asunto, que la beba había dejado de respirar, mientras los doctores intentaban salvarle la vida, arrojando la noticia de que quedaría en coma vegetativo.



La pobre madre, no entiende nada, como llegó su pequeña hasta tal situación, revisando el estado de su cuerpo, todo conectado, la mitad de su cabecita parecía que iba a estallar de lo hinchada que estaba, tenía un coágulo negro en la pierna, como pudo pasarle todo ésto, se preguntaba...


La policía la llama al celular, y le dice que el padre de Cheyenne, confesó que la había zarandeado porque no dejaba de llorar, sacudido pero como que fuerza lo habría hecho, que le produjo a la pequeña traumatismo de cráneo y hemorragia cerebral.

Cómo pudo ese hombre, el hombre con el cual compartió su vida durante 10 años, el hombre a quien conoció en la universidad, hacerle eso a su hijita?


Las chances de sobrevivir de la niña eran pocas, los médicos tuvieron que extraerle la mitad de su cerebro, su salud era delicada, solo restaba esperar, pero un día despierta, y ocurre un milagro...


La niña puede hablar y moverse, con dificultad porque tiene comprometida la mitad de su cuerpo, pero tiene tantas ganas de vivir, que logra sortear los problemas de salud y secuelas que tiene por el maltrato que sufrió.

Hoy Cheyenne tiene 3 años, y es un nena vivaracha, feliz, que no tiene idea de lo que tuvo que pasar por culpa de su padre. Es realmente muy bella, la pequeña luchadora.



Luego de confesar sobre el accionar y cobardía hacia su hija, el padre es condenado a 20 años de prisión.  Alcanza la pena, o debería sufrir en carne viva lo que hizo?

Hasta donde puede llegar un ser humano, con la maldad, egoísmo, y locura, para actuar como actuó ese padre. Qué pudo haber pasado, estaba drogado y/o borracho?, o fue un acto de intolerancia?...


 La madre de Cheyenne, quiso dejar un consejo para que todos recapacitemos:

"Hay que tener siempre cuidado de quién cuida a nuestros hijos"


Reflejos Femeninos
A.M
Fuente: Noticia.life

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